jueves, 23 de abril de 2015

Doña Urraca (en Mortadelo) - Varios autores - EAGZA


Doña Urraca (en Mortadelo) - Varios autores - EAGZA

En el nº 77 de la revista Pulgarcito, en 1948,  apareció por vez primera una historieta que tenía como protagonista a una mujer con nariz ganchuda, gafas redondas, con el pelo recogido en un apretado moño, ataviada completamente de negro con una especie de vestido que recordaba mucho a las de las amas de llaves de las novelas de Dickens o a la Srta. Rottenmeier de Heidi, totalmente demodé incluso para la época. Una verruga en la parte derecha de su fea cara que desaparecería posteriormente en pro, supongo, de aligerar el dibujo, unos zapatos de afilada punta que bien podían haber pertenecido a una bruja y un paraguas con el que jugueteaba y apaleaba al prójimo y una curvatura característica de su espalda en la mitad inferior que le hace parecerse al cenizo Fúlmine, el personaje del argentino Divito de 1945 en el que también estaría inspirado Mortadelo. Un paraguas que jamás se usó para protegerse de la lluvia, un bastón de Don Berrinche, que habría podido ser una escoba voladora. Pero era un paraguas, y nada que ver con el de Mary Poppins. Y es que esta mujer era toda una bruja. No en el sentido mágico del término, al menos de momento, sino en el despectivo.  Ya en el número 76 de Pulgarcito se advertía a los lectores de la inminente llegada de un ser que dejaría a la altura del betún al mismísimo Frankestein, Drácula o el Vampiro de Dusseldor, y era calificado como “tremebumdo, pavoroso, escalofriante y cadavérico”. En ese mismo número veríamos su primera representación “extraoficial” en un pasatiempo. Curiosamente, no sería el mismo Jorge (Miguel Bernet, el padre de la criatura) quien diera vida a su personaje por primera vez, sino Cifré, aunque al no tratarse de una historieta propiamente dicha, carece de mayor importancia.

En la historieta titulada El día 13 la vemos anticipar todo lo bueno que puede traer para su regocijo un día 13, de tan mal fario en nuestra tradición supersticiosa, tras lo que la vemos disfrutar de un accidente entre dos coches. Luego prepara una encerrona para que atropellen a un invidente, espectáculo que se apresta a presenciar en una silla robada, y maltrata físicamente a un niño que impide tal tropelía. Y esta ha de ser la gota que colma el vaso de la conciencia y la moralidad, pues desde ese momento, la mujer es perseguida y masacrada por mala persona, por arpía, por bruja.

Esto ocurría en la primera historieta publicada de Doña Urraca, y las tropelías de este personaje seguirían por este camino en los años siguientes, e incluso con peores intenciones. Era un personaje que representaba la maldad. Era mala de por sí, como un propósito que se marcaba, el abusar de los débiles, presenciar catástrofes, ocasionar desgracias, regodearse en la mala suerte ajena; doña Urraca se alimentaba del mal y del dolor ajeno. Al principio se ganaba la vida cobrando a morosos, y se encontraba en su salsa ayudando en una empresa de pompas fúnebre. Doña Urraca disfrutaba haciendo y contemplando el mal, el sufrimiento y la muerte;  ella sabía que era mala, y su fama le precedía. En su laboratorio se dedicaba a ejercer alquimia y demás artes arcanas donde lograr sus macabros objetivos. Además, su vocabulario estaba repleto de interjecciones que aludían al mundo infernal, funerario y otras cosas igual de “alegres”. Se pasaba la vida urdiendo calamidades, haciendo gamberradas, asustando a niños, emprendiendo negocios ilegales… (por ejemplo, podía animar a un ciego a cruzar la calle cuando pasaba un coche, aprovecharse de la buena fe de los más incautos, golpear a personas y perros o incluso llegar al extremo de robar las reservas de penicilina de la ciudad para que los enfermos fallecieran sin una cura para sus males), pero siempre salían mal y terminaba recibiendo su merecido, cumpliendo así el guión de todos los personajes de Bruguera.. En palabras de Jordi Bernet, “Fue sin duda el personaje más terrible de lo que luego se llamaría la Escuela Bruguera. Era, dentro de su ingenuidad, rematadamente mala, perversa, colérica, envidiosa y, sobre todo, siniestra en sus maquinaciones, aunque todos sus retorcidos y maquiavélicos planes acababan fallando estrepitosamente y la convertían en un personaje entrañable.”
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Fuentes: El Miajilla y Alfonso Coronado

Hasta el 30 de abril en:    http://we.tl/5gJ74S28lv

miércoles, 22 de abril de 2015

Fantomen nº 425. El arma del juicio final - Aporte de Gromaches.


Guión: Norman Worker
Dibujos: Kari Leppänen


En esta otra aventura del undécimo Fantasma en la Venecia del siglo XVIII, éste resultará herido de gravedad y su hijo el futuro duodécimo Fantasma se pondrá por primera vez el traje del Fantasma para sustituir momentaneamente a su padre y solucionar el problema.

ENLACE DE DESCARGA:
http://we.tl/w43zQfkHaz

Fantomen nº 314. El fantasma de Venecia - Aporte de Temístocles.


Guión: Michael Tierres
Dibujos: Jaime Vallvé


Nueva aventura del undécimo Fantasma en la Venecia del siglo XVIII, esta historia del dibujante español Jaime Vallvé  ha sido traducida del danés.

ENLACE DE DESCARGA:
http://we.tl/7SurlSA0mH

martes, 21 de abril de 2015

Recordando a... Beto Formento - EAGZA


Recordando a... Beto Formento - EAGZA

Aunque en el blog tenemos muestras del trabajo de este dibujante argentino muerto a edad temprana, siempre ha sido en colaboraciones, continuando obras creadas por otros. Aquí traemos una recopilación de trabajos autoconclusivos suyos.

Roberto Formento, nació en Rafaela, Santa Fé, en 1953. En 1971 terminados sus estudios secundarios presentó muestras en Columba pero su nivel de dibujo no era aún satisfactorio, por lo cual volvía periódicamente con nuevas muestras para ser corregidas y recibir indicaciones. En el ínterin logra publicar algunos de sus primeros trabajos como  “¿Ha muerto Drácula?” y “5000 años después”, historietas sobre guión propio fechadas en 1972 y que fueron republicadas a mediados de los años ochenta en revistas de la Editorial REM-VAZ tales como Barricada y Gran Album de Aventuras, de lo cual se deduce que la publicación original debió hacerse en títulos de esa misma editorial.

Finalmente en 1973 recibe el visto bueno de Columba para incorporarse como colaborador, realizando para dicha editorial trabajos como “Nadie lloró por Billy the Kid “ (D’Artagnan, 1975), “El Estepario” sobre guión de Armando Fernandez”, episodios de “El Mayor Murdock” y de “Savannah Boyd”, además de haber sido también uno de los dibujantes de “Aquí la Legión” (1984). También y con asiduidad Formento colaboró en las revistas de Record, siendo habitual encontrar su firma en trabajos realizados para Skorpio Extra, el Libro de Oro de Pif Paf o Gunga Din, para las cuales realizó títulos como “Sabueso”, “Martin Grey” ó “Kung y el gran maestro”. Ya fuera para Columba o Record (y también editoriales italianas) Formento abordó los más variados  temas, ya fuera el policial, cow-boys, ciencia-ficción, aventuras  o historietas románticas, e incluso incursionó como guionista en el rubro de ciencia-ficción, y en esta recopilación figura un relato suyo de ciencia-ficción post-apocalíptica aparecido en la revista española Delta. Esta prometedora carrera se frustró con su prematura muerte, ocurrida en 1990 cuando solo tenía 37 años.

Formento figura en el libro “Artes Visuales en Rafaela” de Ricardo Peirone y Américo Tosello, libro de cuya versión digital hemos tomado algunos datos biográficos.


Fuente: Top-Comics - Carlos R. Martinez

Hasta el 28 de abril en:     http://we.tl/FK7LezoAra

Aventuras Célebres: La Montaña Misteriosa (J. M. Torrent y Tomás Porto)

Y otra historia de esta colección sin numerar dibujada por Tomás Porto bajo guión de J. M Torrent.
Otra cosa que agradecer a la Bibilioteca Artium de Navarra.



















Aventuras Célebres: Los Fantasmas del Mar (J. M. Torrent y Tomás Porto)

Aventuras célebres Los fantasmas del mar (Porto y J. M. Torrent)

Otro escaneo más que recibimos gracias a la Biblioteca Artium; disponen en el blog de TFH de un enlace al sitio y a su extenso catálogo de cómic online.



















Aventuras Célebres: Corazón Leal (Tomás Porto)

Otra pequeña obra de esta colección de Gerpla que le debemos a la Biblioteca Artium de Vitoria-Gasteiz, Navarra.